Historico por Tag: H.C. Lewis

“Simple y magistral”

2 mar

Más elogios para El caballero, ahora en El Sol de Mendoza, por Alejandro Frías.


Simple y magistral. Sólo eso. Sencillamente eso. No hace falta más para describir El caballero que cayó al mar (editorial La Bestia Equilátera), la novela de Herbert Clyde Lewis de 1937 que acaba de ser publicada en español por primera vez. Con una sencillez deslumbrante, Lewis invita a acompañar al señor Standish desde el momento en que este cae al océano sin que ninguno de los tripulantes o pasajeros del barco lo note. Perdido en el medio del Pacífico, Standish no sufrirá tanto hundirse en el agua (destino del que tampoco se salvará) como sumergirse en sus propias cavilaciones, siempre impostadas, acordes con su clase social y con las formas que hay que cuidar.

Que un náufrago no acepte la situación en la que se encuentra y que por momentos se preocupe más por el canje de los billetes de viajero que se le han mojado, por el manojo de llaves que lleva consigo o por el posible ridículo que pasará sobre cubierta al ser rescatado son los recursos con los que Lewis se encamina a una crítica a las imposturas de la clase alta y hacia una obra literaria con rasgos filosóficos, sociológicos y psicológicos, entre otros puntos de vista desde donde se puede encarar la novela. “Está buena porque hace que el hombre piense sobre su vida”, es la síntesis de Eliseo, de 13 años. Y la frase funciona como invitación a un naufragio entre las páginas de El caballero que cayó al mar.


Lewis por Gandolfo

21 feb

En su columna de la revista Noticias, Elvio Gandolfo le puso cinco estrellitas a nuestro caballero, un “libro breve y genial”.

Basta un pequeño descuido. Por la mañana, Henry Preston Standish está en cubierta, muy tranquilo, y sin darse cuenta pisa una mancha de grasa y cae al mar. El “Arabella” es un barco en peligro de quiebra, que lleva pasajeros. Standish va a bordo para huir de la rutina cotidiana y familiar. Ahora utilizará buena parte de este libro breve y genial tratando de mantenerse a flote.

Lo extraordinario es la decisión con que Herbert Clyde Lewis, su autor, mantiene un tono despojado y minimalista, sin embargo siempre dispuesto a sorprender o a hipnotizar. El mar al que cae el caballero es liso, sin detalles, tan desprovisto de accidentes como una infinita hoja de papel en blanco. Con dos excepciones: un barco que se aleja y un punto (la cabeza de Standish).

Aquí, para leerla completa.

Una reseña psicoanalítica sobre H.C. Lewis

8 feb

Un lector comparte su interpretación psicoanalítica de El caballero que cayó al mar:

El naufragio del Otro

.

Recibo de una analizante –y nada es casualidad: a ella también le llega en un momento azaroso– un texto sutilmente agudo y estupendo. Se trata de un autor de las primeras cinco décadas del siglo pasado –quizás- injustamente olvidado. Como su vecino de Brooklyn, Woody Allen, y como su cuasi contemporáneo Franz Kafka, Herbert Clyde Lewis es tributario de reminiscencias estilísticas de estos poetas sumando a su pluma indicios de nuestro Julio Cortázar y –no sin sospechosa ironía- de la conjugación exquisita que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares han construido en torno a su Bustos Domecq. No estamos lejos de suponer que el también agudo y lírico Turisino, Alessandro Baricco –que con su Seda poética merece mencionarse en este contexto- ha tomado de Clyde Lewis un cierto giro semántico en relación con su prosa.

Lewis por Krapp

24 ene

Reproducimos la magnífica reseña sobre El caballero que escribió Fernando Krapp para Radar Libros de Página/12.


Como una isla sin Viernes

El caballero que cayó al mar es una verdadera joya oculta de la literatura norteamericana, una breve novela que, quizá sin quererlo, clausuró la literatura de náufragos en alta mar.

por Fernando Krapp

Un ignoto periodista y guionista de cine norteamericano llamado H. C. Lewis, con excesivas ambiciones literarias para un apellido semejante y, por añadidura, perseguido por la pobreza, publicó en 1937 una perlita titulada El caballero que cayó al mar, traducida al castellano por primera vez por la editorial La Bestia Equilátera. El relato en cuestión cuenta la historia de Henry Preston Standish, un corredor de Bolsa casado y con dos hijos, bien afianzado en los barrios más sofisticados de Nueva York, que un día decide tomar un barco a Hawai por razones patológicamente vitales y al regresar en el “Arabella” sufre una desavenencia: pisa una mancha de aceite, patina y cae al mar. (más…)

Carta de la Bestia

29 dic

Buenos Aires, diciembre de 2010

Estimado lector:

 

Una de las ideas que tenemos en La Bestia sobre la lectura no coincide con la que tienen los jefes de marketing: no creemos que los libros sean colecciones de moda (tampoco lo contrario). Y en diciembre planeamos con mucha delectación El caballero que cayó al mar, una novela que garantiza nuestra concentración porque es una historia sin resquicios, absolutamente enemiga del tedio. En un crucero entre Honolulu y Panamá un hombre resbala en una mancha de aceite y cae al agua. Da la casualidad, no siempre posible, de que el hombre es un caballero. Da la casualidad de que el agua es el mar. Quiere decir, un hombre respetable, honesto, trabajador. Financista, miembro de un club de remo, padre de dos hijos. Quiere decir, nada menos que el océano, tan insaciable y repetidor como le gustaba a Valéry. En medio del mar, los atributos del caballero de poco sirven. Y así, este libro sencillo, con apetencia de lectura exclusiva, que empieza pareciéndose a Relato de un náufrago termina pareciéndose a Musil. Claro que no hay ningún guiño, ninguna ambición “intelectualosa”, porque en realidad al que se parece de veras Herbert Clyde Lewis es a Scott Fitzgerald, de quien se confesaba admirador.

Distraer la atención con estas palabras es un acto de complicidad discreta, y menos que con el negocio tiene que ver con la amistad, con el placer —en absoluto secreto— de contagiar un gusto, de transmitir una novedad.

En La Bestia estamos seguros de algo: a los que nos gusta leer, para no volvernos definitivamente locos como el Quijote, nos gusta estar a mano con la ficción y con la realidad. El caballero de esta novela de Lewis lo hace posible.

Un saludo cordial,


La Bestia Equilátera