Historico por Tag: El mármol

Feliz libertad

9 may

Augusto Munaro, para La Gaceta, Tucumán:

“Una nouvelle descentrada, inorgánica y con tintes esotéricos”

Con su engañoso aire de divertida desprolijidad, la última “novelita” de César Aira vuelve a radicalizar el panorama literario nacional. El mármol articula una historia lineal, apenas una excusa para continuar el psicodélico mundo airiano. Un desmemoriado sexagenario, ansioso de aventuras, entabla una extraña amistad con un adolescente chino, quien lo llevará por un sinnúmero de peripecias por el barrio de Flores. Impulsado por la improvisación como estrategia narrativa, Aira utiliza la fragmentación de lo cotidiano para así abolir todo rastro de psicologismo y concentrarse, en cambio, en la elasticidad de su trama. Pronto el lector podrá confirmar con qué endiablada soltura el autor desliza su imaginación siguiendo el pulso de los comics y los libros de género, para mantener a la creación en su máximo nivel de radicalidad. Asimismo juguetea con los estereotipos, los reinventa. La veloz liviandad de su prosa impone la invención más allá del lenguaje: lo tensiona. Descentrada, inorgánica, con tintes esotéricos y en ocasiones risible hasta la carcajada, la nouvelle se despliega a través de una lógica rica en digresiones, estructurando así una estética de la imprevisibilidad.

En la era donde se multiplican las escrituras homogéneas y anodinas, Aira apuesta por una prosa transparente, creando una cadencia, un ritmo único de irresistible juego. Cambiando el curso del argumento casi como la cantidad de páginas que componen la historia, Aira define la novela como sinónimo de libertad. Una feliz libertad que busca incansablemente aniquilar todas nuestras convicciones acerca de la realidad, y por sobre todo, su propia obra. Porque a este escritor hay que valorarlo en su totalidad. Ocurre que Aira, lleva escribiendo desde Las ovejas (1971), un único libro, cuyos capítulos (sus breves novelas que en número ya superan las 60 publicadas), se ramifican siempre hacia delante, inventando las soluciones a sus delirios que se coleccionan como exóticas cajitas chinas, una dentro de otra.

Al igual que Borges, Aira ha podido crear un mundo ficcional con sus propias leyes, sus propios paradigmas; en otras palabras, forjó un procedimiento autónomo de escritura: una matriz narrativa única e irrepetible.

 

Fuente: La Gaceta.

Mundo Aira

31 mar

Alejandro Frías, El Sol, 22 de marzo:

 

¡Guau! Así de sencillo. Leer El mármol, la nueva novela de César Aira (editorial La Bestia Equilátera) es comenzar, seguir y terminar con un ¡guau! Porque no da tregua. Eso a lo que nos tiene acostumbrados Aira. El mármol es una ficción con un ritmo inabarcable si no estamos preparados para los ires y venires de una literatura que se basta por sí misma, que no precisa de artilugios para justificarse. Eso a los que nos tiene acostumbrados Aira. Una novela sin pliegues, porque sólo acontece, es decir, propone lo que debe (y quiere) proponer: un lugar en el que lo lúdico de la palabra escrita no recurre a convenciones y espacios canonizados, sino, simplemente, a la literatura. Eso a los que nos tiene acostumbrados Aira.

MERCADO CHINO. En El mármol, César Aira pone a disposición de lectores ávidos una historia en la que personajes, situaciones y objetos van construyendo una trama inesperada que, sorpresivamente, se encamina a un universo en el que la fantasía es la cómplice ineludible. Un hombre hosco, solitario, acomplejado por su situación marital y laboral, desconfiado pero expectante de lo que el día le puede deparar, se ve envuelto en una transacción elemental, como es la de completar un vuelto, en un mercado chino.

Para, de una vez por todas, redondear una cifra, escoge una serie de objetos banales, chucherías que se producen en serie en algún lugar de Oriente, o al menos eso es lo que cree. La selección (azarosa) de tales insignificancias marcará el inicio de una odisea en la que personajes insospechados irán trazando la ventura de este hombre, para quien pocas cosas parecen tener sentido. Un sapo de piedra que cobra vida (o que al menos late), el pre-mármol y el post-mármol, una civilización extraña pero idéntica a la nuestra, un espacio para someterse a la creación (despiadada, irreverente, fantástica) de un autor para quien lo que prima es la literatura, entendida como un sembradío sin límites.

PALABRA DE AIRA. Los personajes que acompañan al protagonista de El mármol en la secuencia de hechos increíbles son chinos, orientales establecidos en Buenos Aires, propietarios de mercados que ya son un elemento más del paisaje porteño. Por el tratamiento de esos personajes, es ineludible, luego de la lectura, preguntarse qué hay tras la elección de ellos como colaboradores en la trama, quizá, si no es una herramienta del autor para individualizar a los chinos en Buenos Aires y conferirles, mediante un rol concreto, una entidad desestigmatizante.

Pero Aira, en comunicación con El Sol y con su habitual estilo de sinceridad, aseguró: “No se me ocurrió ni remotamente que los chinos puedan estar discriminados o estigmatizados, y si se me hubiera ocurrido, habría buscado otro tema”. El mármol es una novela absolutamente visual, con un ritmo casi cinematográfico, además de que, mediante estos personajes impredecibles, cuestiona la realidad desde la ficción.

Respecto de estos aspectos de la novela, Aira sintetiza: “El peligro principal de lo que hago está en que el juego de las ideas, al que soy tan proclive, me lleve a la abstracción o a una especie de narcisismo del pensamiento dando vueltas sobre sí mismo. Trato de evitarlo, acentuando el costado visual del relato, creando escenas en las que el sentido de la acción salga de las formas y los movimientos, no de las causas y los efectos.

Por lo demás, a la filosofía no me la tomo en serio, la considero ‘una rama de la literatura fantástica’, como dijo Borges. En realidad, creo que es algo peor que eso: un puro parloteo inútil, que se toma en serio. La literatura es más honesta: es un puro parloteo inútil que no se toma en serio”. Llegar a El mármol es introducirse en un mundo impredecible, un mundo sorpresivo, un mundo Aira.

César Aira: El mármol [3]

25 feb

César Aira: El mármol [2]

25 feb

 

 

César Aira: El mármol [I]

25 feb