Historico por Tag: el caballo blanco de mozart

Calveyra por Berlanga

3 ene

En el Radar Libros de Página/12, Ángel Berlanga escribió sobre Arnaldo Calveyra:

Evocaciones, paisajes y tonos de la infancia, los viajes y siempre, el afán de silencio, pueblan los textos de El caballo blanco de Mozart, delicadísimos ensayos de una voz poética potente.

“¿Y cómo no volver míos esos detalles que se muestran a mis ojos entre tantos que fui volviendo míos a fuerza de interesarme por ellos, de que ellos se interesen por mí?” El poeta Arnaldo Calveyra se pregunta eso en “La estación de Soller”, uno de los textos que componen este libro, textos que desbordan, en su decir, la clasificación de “ensayos” a la que se apela, porque las formas de algunos de ellos también llevan a pensar unas veces en la semblanza, el cuento, otras veces en la crónica o el comentario. Es casi constante, sin embargo, la noción de estar leyendo a un poeta: por mirada, por sensibilidad, por lenguaje.

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Calveyra por Hopenhayn

12 dic

En su columna de La Nación, Silvia Hopenhayn se asoma a los ensayos de Arnaldo Calveyra:

Hay libros que parecen una compilación de miradas a través de la ventana. Como si sus autores sustrajeran del paisaje, de la vida o de los días, algún párrafo misterioso y lo dispusieran en sus páginas. Son libros hechos de fragmentos reveladores, del fulgor del momento. El caballo blanco de Mozart (editado por La Bestia Equilátera), del poeta y narrador argentino radicado en París Arnaldo Calveyra -condecorado por el Ministerio de Cultura francés como Commandeur de l´Ordre des Arts et des Lettres–, resulta este tipo de obra.

Acá, el resto del artículo.

NOVEDADES DE OCTUBRE

14 oct

EL CABALLO BLANCO DE MOZART

ARNALDO CALVEYRA

Mozart, sus cartas, la música y el teatro. Rincones de París. Impresiones fugitivas de un recoveco madrileño, de un pueblo mallorquín y del parque más celebrado de Barcelona. Un viaje en ómnibus de Colonia a Montevideo. Juan Rulfo y el Noh japonés. Kyoto desde una ventana. El Mahabharata de Peter Brook. La clarividencia de Michel Leiris y de Carlos Mastronardi. Una visita a Borges. Una crítica de La invención de Morel. Gombrowicz y sus discípulos. La fotografía, la traducción, la escritura…

Arnaldo Calveyra ha dicho que llegó tarde al reparto de géneros, y estos ensayos, reunidos en libro por primera vez, conservan todo el encanto —la respiración, la luz— de su poesía. En efecto, el autor de El hombre del Luxemburgo ha acudido una y otra vez a la afabilidad tipográfica de la prosa —como si tradujera a prosa un poema previo, que ya no conoceremos— para desplegar la curva plena de su arte.

Con Calveyra no conviene dejarse engañar por su aire serpenteante, tentativo: es un pulso firme el que tripula el texto. Invierte el signo de lo grave o de lo solemne y ofrece a cambio una delicadeza indestructible. No se trata de lecciones; son iniciaciones ilusoriamente dóciles de un maestro sigiloso, confidencial.

Arnaldo Calveyra, poeta, novelista, cuentista y dramaturgo, nació en Mansilla (en la provincia de Entre Ríos) en 1929. Se licenció en Letras en la Universidad Nacional de La Plata y a comienzos de la década del sesenta una beca de investigación lo llevó a París, donde vive desde entonces, dedicado a la literatura. Su obra se compone de Cartas para que la alegría, Iguana, iguana, Diario del fumigador de guardia, El hombre del Luxemburgo, El libro del espejo, Maizal del gregoriano, Diario de Eleusis, Cuaderno griego, la novela La cama de Aurelia, el libro de relatos El origen de la luz y el extenso ensayo La novela nacional (publicado con el título Si la Argentina fuera una novela). Su Poesía reunida se editó en 2008.